Un implante dental es una raíz dental artificial, es decir, un tornillo de titanio que se coloca en el hueso de la mandíbula o del maxilar en sustitución del diente que falta para que parezca un diente natural. La forma de los implantes es cilíndrica o cónica, con un diámetro y longitud determinados en relación con la cantidad de hueso existente.

Los implantes dentales cumplen la misma función que los dientes originales y son una buena alternativa a los puentes o las dentaduras que no tienen una fijación adecuada. Además, son una opción cuando no es posible crear una dentadura o reemplazar los dientes con puentes por la falta de raíces dentales.

Partes del implante

El implante dental tiene dos partes:

  • Tornillo: se coloca de forma quirúrgica en el hueso de la mandíbula o en el maxilar.
  • Pilar: tiene la función de formar una conexión entre el tornillo y la prótesis (la corona dental).

La corona dental no forma parte del implante pero, junto con el tornillo y el pilar, ocupa el lugar del diente que falta.

Por qué se realizan

Los implantes se ponen en la mandíbula con cirugía, haciendo de raíces de los dientes ausentes. Como el titanio de los implantes se une a la mandíbula, éstos no se deslizan, no hacen ruido y tampoco ocasionan daños en el hueso, algo que sí pueden provocar las dentaduras postizas fijas o los puentes.

Además, a diferencia de los puentes, el material que se utiliza en el implante no se puede picar como un diente real.

¿Para quién son adecuados los implantes?

Los implantes dentales pueden ser adecuados para aquellas personas que:

  • Les falta uno o más dientes.
  • Poseen mandíbulas que han llegado a su completo crecimiento.
  • Tienen los huesos idóneos para que se asegure el implante o que puedan realizarse un injerto óseo.
  • No tienen enfermedades que alteren la curación del hueso.
  • No pueden o no quieren utilizar dentaduras postizas.
  • Tienen tejidos orales saludables.
  • Quieren mejorar el habla.
  • No fuman.
  • Se comprometen de verdad con el proceso los meses que pueda durar.

Tipos de implantes dentales

Hay dos tipos de implantes dentales:

  • Implante dental de carga inmediata. Se realiza en una fase y se utiliza para evitar la fase posterior, es decir, para no tener que abrir la encía y colocar el pilar. En esta fase se pone el implante y también se asegura la corona dental. En este tipo es necesario que el hueso sea de buena calidad y se tenga bastante cantidad. Este implante se coloca en el alvéolo de forma inmediata. Para que sea posible, es necesario que no existan infecciones, pero no es algo muy frecuente.
  • Implante dental en dos fases. En la primera fase, se coloca el implante que debe fusionarse con el hueso. Tras la intervención, deben esperarse 3-4 meses en la mandíbula inferior y 5-6 meses en el maxilar superior, antes de seguir con la segunda fase. En esta última fase, en la parte superior del implante se atornilla el pilar y después se cementa la corona permanente.

Ventajas

  • Previenen la resorción ósea. Al faltar una pieza dental, el hueso se va hacia atrás y la apariencia física se modifica. El implante dental evita que esto ocurra.
  • Salvan los dientes adyacentes. Cuando solo falta un diente, hay dos opciones: hacer un puente con tres coronas o poner un implante dental. Si se realiza el puente, hay que desvitalizar los dientes adyacentes, pero con los implantes no es necesario tocar esos dientes.
  • No se mueven. Al contrario que las opciones removibles, los implantes van a otorgar más confianza y dan la sensación de que son los dientes originales.
  • No causan dolor. Al usarlos, se evita el dolor y la inflamación de las encías que pueden provocar las dentaduras removibles.
  • Son para siempre. Si se cuidan bien, los implantes tienen un periodo de duración bastante prolongado.

Riesgos

Como en todas las cirugías, pueden aparecer algunos riesgos de salud. Aun así, en los implantes dentales es raro que haya problemas pero, si los hubiese, en general son menores y se solucionan fácilmente.

Estos riesgos pueden ser:

  • Infecciones en el lugar del implante. Para evitarlo, los instrumentos utilizados en la cirugía tienen que ser desechables o esterilizados en máquinas especiales y, tras la cirugía, el profesional debe prescribir a los pacientes analgésicos y antibióticos.
  • Daños o lesiones en las estructuras que rodean la zona del implante, por ejemplo vasos sanguíneos u otras piezas dentales.
  • Lesiones en los nervios. Pueden provocar dolor, cosquilleo o entumecimiento en los dientes originales, encías, labios o mentón. Esta lesión puede darse cuando se usan implantes de tamaño incorrecto.
  • Problemas sinusales. Se dan cuando los implantes que se colocan en la mandíbula superior sobresalen por alguna de las cavidades sinusales.
  • Rechazo. Es el mayor riesgo de implante dental. Los implantes pueden moverse o caerse, sin dar otro tipo de complicación. El fracaso o éxito no puede confirmarse hasta pasadas 2 o 3 semanas tras la intervención.

Cuidados

Para que tanto los implantes como los dientes naturales duren más tiempo, debes seguir una serie de recomendaciones:

  • Correcta higiene oral. Al igual que los dientes, los implantes, los dientes postizos y el tejido de las encías deben mantenerse limpios. Los cepillos especiales, como los interdentales, pueden favorecer la limpieza de los rincones y grietas alrededor de las encías, dientes y pernos metálicos.
  • Acudir de forma regular al dentista. Para conservar la salud dental y que los implantes funcionen correctamente, se deben concertar citas en la consulta regularmente y seguir los consejos que dan los especialistas en relación a las limpiezas.
  • Evitar los malos hábitos. No se recomienda masticar cosas duras (como caramelos o hielo), ya que pueden provocar que los dientes o las coronas se partan. Deben evitarse productos como el tabaco o el café, ya que manchan los dientes. Y, si se rechinan los dientes, lo mejor es buscar algún tratamiento para solucionarlo y así no dañar las piezas dentales.